Este lunes 3 de mayo, luego de surtir las etapas de diagnóstico, formulación y avanzar en la segunda etapa de participación ciudadana, la alcaldesa Claudia López hizo público el proyecto del ‘Plan de Ordenamiento Territorial (POT) ‘El renacer de Bogotá’  2022-2035’, con el que se propone un modelo de ocupación y ordenamiento territorial local, urbano y regional, que le permitirá a la ciudad su reactivación, reverdecimiento y recuperación.  

El Plan de Ordenamiento Territorial que propone la alcaldesa Claudia López para la vigencia 2022 – 2035,  es una apuesta por el renacer de Bogotá, porque después de décadas de crecimiento segregado, de desconocer la ciudad región, de depender del bus, de los combustibles fósiles, del carro, de prácticas insostenibles como la expansión desaforada, la degradación del ambiente y el endurecimiento de ecosistemas; después de la pandemia y la crisis social y económica que está causando, Bogotá tiene la oportunidad y la obligación de reinventarse. De levantarse, rectificar el rumbo y recuperar la esperanza de la ciudad que todas y todos sueñan. 

“Este POT es para renacer socialmente de la pobreza, económicamente del desempleo que nos ha dejado la pandemia, que nos permitirá renacer para reverdecer, para garantizar la paz, en todos los sentidos”, aseguró la alcaldesa Claudia López, quien agregó que “Bogotá debe pasar de ser una selva de cemento a una selva verde; este sueño es perfectamente posible”

Por su parte la secretaria Distrital de Planeación, María Mercedes Jaramillo, expresó que “este POT es la mejor oportunidad que tenemos colectivamente para salir de la crisis que nos deja la pandemia; es un POT que por primera vez territorializa el cuidado, consolidando una red distrital de equipamientos, que reducen desigualdades históricas, especialmente para las mujeres, quienes se han dedicado a las labores del cuidado, y además propone las condiciones para la reactivación de la economía y generación de empleo que la ciudad necesita”.

“Este es un POT que protege integralmente la Reserva Van der Hammen en el norte de la ciudad. Es un POT que decidió no urbanizar el único suelo rural de planicie y de conexión ecosistémica que nos queda entre los cerros orientales y el río Bogotá que es la Unidad de Planeación Local (UPL) norte”, enfatizó la alcaldesa Claudia López, al explicar que “este no es un proyecto de ciudad, ni de POT, es un proyecto de generación. Porque son más de 1,300 hectáreas para consolidar el mayor bosque urbano de América”. 

Las  iniciativas de este POT se enmarcan en cada una de las cuatro estructuras que lo componen. Dos ordenadoras y determinantes del ordenamiento territorial, que concretan estrategias territoriales de largo plazo: Estructura Ecológica Principal, garante de los equilibrios ecosistémicos, para un modelo de ocupación en clave de sostenibilidad ambiental regional; y la Estructura Integradora de Patrimonios, que se convierte en testimonio de la memoria y valores presentes de la ciudad.

Y otras dos estructuras dinámicas que soportan el desarrollo territorial, humano y social de Bogotá, y concretan objetivos de largo plazo: la Estructura Funcional y del Cuidado que garantiza la equidad y el equilibrio territorial en la localización y disponibilidad de los soportes y los servicios sociales relacionados con el cuidado; y la  Estructura Socioeconómica y Cultural, que busca consolidar un modelo de ocupación del territorio en clave de competitividad y desarrollo humano, cultural y empresarial.

Este POT llega en un momento oportuno y necesario, justo cuando estamos viviendo la peor crisis de la humanidad en 100 años, y enfrentando los mayores desafíos de cambio climático, de una pandemia, pero también con oportunidad y unos retos que tenemos que saber interpretar y leer”, explicó la Alcaldesa Mayor.

En busca de materializar las diferentes propuestas, el POT plantea ordenar el territorio a través de tres escalas. La Regional: Región Metropolitana Bogotá Cundinamarca y la Región Administrativa y de Planeación Especial –RAPE- Región Central, que incluye el  territorio rural de Bogotá; una escala Distrital,  para organizar el modelo de ocupación del suelo y equilibrar la ciudad, en su perímetro urbano; y la local, con un territorio organizado en Unidades de Planeación Local (UPL), con enfoque de proximidad.

“Bogotá necesita con urgencia seguridad jurídica e institucional, que es parte fundamental de su renacer urbanístico, de sostenibilidad y su reverdecimiento; por eso hoy empezamos la etapa de concertación ambiental, pero en paralelo, también el proceso de concertación social”, explicó la mandataria de los capitalinos.

“El POT de Bogotá tiene 10 apuestas generales, y quiere consolidar y dar la norma para reactivar, reverdecer y recuperar la ciudad, así como garantizar la inclusión social, productiva y política, eso es lo que reclama nuestra ciudadanía, también nuestros jóvenes”, expresó la Alcaldesa Mayor, al explicar en detalle el decálogo en el que se enmarca el POT

La ciudad de la productividad después del incremento del desempleo

Este POT crea por primera vez un tipo de suelo que se llama servicios metropolitanos, con el propósito de que la industria pesada y la de los servicios del Siglo XXI no tengan que competir por el suelo. 

El POT delimita las zonas deficitarias y las zonas superavitarias en términos de empleo, equipamientos, espacio público, servicios y altura, entre otros. En las deficitarias, genera instrumentos económicos y de norma urbana para que llegue la actividad económica. 

También, el POT crea incentivos urbanísticos y económicos de localización, es decir, motivos para que el mismo mercado inmobiliario se encargue de desarrollar las zonas deficitarias. Todo el proyecto Reverdecer del Sur tendrá suelos de servicios metropolitanos porque habrá incentivos para ubicarse allí y desarrollar el área. 

La ciudad de la inclusión socioeconómica después del aumento de la pobreza

El POT de Bogotá territorializa el cuidado, consolidando una red distrital de equipamientos, que reducen desigualdades históricas, especialmente para las mujeres, quienes se han dedicado a las labores del cuidado. En este plan se eliminan las restricciones para localizar equipamientos, por lo que todo el suelo de la ciudad queda habilitado para este fin, lo que permitirá que los servicios se pueden ubicar en donde la ciudadanía los necesita.

Otro aspecto clave es que además de suelo, el plan ofrece incentivos para generar y aprovechar la aglomeración de servicios en áreas con demanda de vivienda o de actividades. Para una familia es mucho más fácil acceder al sistema de cuidado si el colegio, la lavandería y el jardín infantil quedan cerca de donde viven. 

El POT también crea una norma urbana para las zonas de mejoramiento integral de barrios. 

La ciudad del espacio público y el aire libre después del aislamiento

El plan promueve la creación de nuevos corredores verdes. Interviene el espacio público para transformar la movilidad con sistemas de transporte de alta y media capacidad, genera la micromovilidad y movilidad activa. Plantea la posibilidad de rediseñar algunas vías para que los peatones y los ciclistas tengan más y mejor espacio, que respiren un aire más limpio no sólo porque hay más árboles sino porque hay menos polución. Que los pasajeros del transporte público lleguen más rápido a su destino, vayan más cómodos, y que puedan cambiar de modo de transporte con facilidad. 

El POT plantea la consolidación de calles completas con condiciones urbanas que invitan a las personas a disfrutar el espacio público y el transporte sostenible. Promueve los barrios vitales como una estrategia de intervención para contribuir con la mejora de las condiciones del ambiente urbano.

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